JOSÉ LUIS COLUMBRANS MERCADAL, Monitor de actividades de gimnasio

«El monitor de gimnasio también es un educador»

● Nací en Maó hace 40 años ● Estoy casado y soy padre de un niño y una niña ● Trabajo como instructor de gimnasio desde hace 13 años ● Estudié la rama Educación Física, de Magisterio, en la Universitat de Vic ● En mi tiempo libre disfruto viendo fútbol, películas y escuchando buena música.

Andar a diario entre pesas, bicicletas estáticas, colchonetas… saltar, correr, bailar, motivar e instruir a las personas que han incluido el gimnasio en su rutina cotidiana. Ahí se desenvuelve con destreza José Luis Columbrans, un mahonés graduado en Educación Física, quien ejerce su profesión en el Malbuger CD desde hace casi tres lustros, bajo el convencimiento de que su trabajo es educar en la salud.

¿Cómo optó por esta profesión? — Desde siempre, incluso estudiando para maestro, mi vocación siempre fue estar en un gimnasio, ser monitor y dar clases dirigidas. Me atrae educar a la gente en el ejercicio que es vital para la salud.

¿Qué recuerdo tiene de la primera vez que se puso ante 15 o 20 personas para dar una clase? — Muchos nervios, aunque yo no soy tímido, pero mucha satisfacción porque es un trabajo agradecido, por ejemplo, cuando viene una persona mayor y te da las gracias porque ahora consigue alcanzar el vaso de un armario al que antes no llegaba.

¿Acusa el desgaste físico después de 13 años de trabajo? — Sí, claro, bastante, pero poco a poco aprendes a graduar el esfuerzo y la resistencia para seguir ofreciendo un buen rendimiento.

Es fundamental que el monitor haga lo mismo que el alumno, ¿no? — Sí, es imprescindible hacerlo. Cuando entro en clase me transformo. He de dar el 100 por 100 para que la gente también lo haga.

¿Y los que acuden al gimnasio, en general, responden? — Sí, además cada vez hay más gente que viene por salud mental y física y no tanto para modelar su cuerpo como antes. Vienen para desconectar y sentirse mejor.

¿Para alguien que no ha ido nunca a un gimnasio, cómo le convencería para que lo hiciera? — Primero, para mejorar su salud porque es seguro que lo conseguirá, y luego para los objetivos que quiera plantearse.

Se prodigan en los últimos años los personal trainers en los gimnasios. ¿Son competencia para ustedes? — No, es diferente. Una clase dirigida es algo más social donde la gente disfruta y aprende muchas cosas con un monitor que le explica los movimientos correctos. Y un entrenador personal es para gente que no es constante, que no está habituada a hacer ejercicio o lo está mucho y quiere que le den cancha. Creo que el entrenador personal debería dirigirse a quien no sepa hacer los movimientos correctos y después pasar al grupo.

¿Gimnasia en la calle con mobiliario urbano como muestran en algunos programas de televisión? — Sí está bien hecho, es correcto. Pero hoy en día ves entrenos por internet que, seguro a la larga, dejarán secuelas físicas en espalda, hombros…

¿La moda ahora es el crossfit? — Completamente. Entrenamientos funcionales con el propio cuerpo por los que mucha gente se está inclinando. Pero no lo puede hacer todo el mundo desde un principio, debe ser gradual y hay muchos que se exceden haciendo cosas que no deberían.

¿Cómo debe ser una buena clase? — El monitor debe educar con una buena posición porque los monitores de gimnasio somos educadores, y lograr que los que vienen se lo pasen bien. Para conseguirlo es fundamental que el monitor también disfrute con lo que está haciendo, y yo lo hago.

FUENTE DE LA NOTICIA: http://menorca.info/

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