Cómo crear hábitos nutricionales saludables en los niños

Inculcar hábitos nutricionales saludables a los niños desde que son pequeños es muy importante para que se familiaricen con ellos y los mantengan en su adolescencia y vida adulta. Te damos algunas claves básicas para lograrlo.

Todos los padres desean que sus hijos crezcan sanos y felices. Sin embargo, en el siglo XXI la obesidad infantil se ha convertido en epidemia. En España, 1 de cada 3 niños sufren sobrepeso u obesidad. La obesidad infantil se asocia con un aumento del riesgo de sufrir obesidad en la edad adulta, diabetes, enfermedades cardiovasculares, artritis y otros problemas en las articulaciones y distintos tipos de cáncer. También se ha relacionado con el bajo rendimiento académico, estigmatización social, acoso escolar, déficit de autoestima, depresión y, en general, con el deterioro de la calidad de vida de los niños. Algo está fallando, ya que nuestros hijos no están creciendo ni sanos, ni felices. Esto se traduce en bajos niveles de actividad física, poca ingesta de fruta y verdura, así como un consumo elevado de dulces y bebidas azucaradas. En España, solo un 30% de los niños comen fruta cada día y en el caso de las verduras, un 10%.

El sobrepeso y la obesidad se pueden prevenir: a los niños hay que enseñarles a comer y a hacer más deporte. Sin duda, esto es más fácil decirlo que hacerlo, más si tenemos en cuenta que en España, las estrategias que se han implementado hasta la fecha responsabilizan al individuo por lo que come y la cantidad de actividad física que realiza.

El entorno que rodea a los niños juega un papel fundamental a la hora de adquirir hábitos de vida saludables. En Londres, por ejemplo, los locales de comida rápida no pueden abrir a menos de 400 metros de un centro escolar. Además, en lo que respecta a la publicidad y marketing de comida no saludable se ha prohibido en toda la red de transporte público intentando desnormalizar la comida basura. Estas son medidas que exceden, con mucho, las competencias de unos padres preocupados por la salud y el bienestar de sus hijos. Va siendo hora de que el Estado tome medidas y ayude a proteger y promover la salud de los más jóvenes: impuestos especiales a alimentos poco saludables, subvenciones para fomentar el consumo de frutas y verduras, iniciativas para mejorar la educación en salud… Pero mientras esperamos que este futuro utópico se haga realidad, hay algunas medidas que podemos tomar, aunque seamos conscientes que estamos luchando contra un entorno adverso.

¿Qué podemos hacer nosotros?

Los niños deben realizar 60 minutos al día de ejercicio físico. En lugar de esto, los niños españoles se pasan 180 minutos al día, de media, frente a dispositivos electrónicos. Limitar el uso de móviles, consolas y televisión, sería un primer paso en la dirección correcta.
La práctica regular de ejercicio físico desde pequeñosfavorece su desarrollo físico y cognitivo, además de aportarles otros beneficios importantes a corto, medio y largo plazo. Los niños que practican algún tipo de deporte son en general más sanos, felices y tienen mejor rendimiento académico. Si practican algún deporte, aprenden a seguir reglas y a crear hábitos, socializan y mejoran sus habilidades para relacionarse, aumentan sus habilidades motoras, se favorece su desarrollo físico, con el crecimiento de sus huesos y músculos, y mejoran la calidad del sueño.

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La responsabilidad de los padres es la de motivarles, jugando con ellos, enseñándoles a conocer algunos deportes practicándolos juntos. Más adelante serán ellos los que elijan cuál es el que más les gusta. No hay un deporte mejor que otro. Lo importante es que el niño se sienta a gusto y se divierta con el que ha elegido, que crezca con interés por desarrollar alguna actividad física y, si es con otros niños, mejor.

En cuanto a la dieta, fomentar el consumo de alimentos saludables desde que nacen es crucial, ya que las preferencias de alimentación se establecen en los primeros años de vida. La alimentación basada en alimentos hipercalóricos con altos contenidos de grasa, azúcar y sal es uno de los principales factores que propician la obesidad infantil. Es fundamental limitar la ingesta de alimentos ricos en grasas y azúcares, aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de legumbres, cereales integrales y frutos secos. Si te paras a pensarlo, cuesta el mismo trabajo comer un bollo que una manzana, es cuestión de ayudarles a decidirse por la opción más saludable.

Seguro que estas recomendaciones suponen un esfuerzo extra para cualquier padre, pero vuestros hijos os lo agradecerán muchísimo en un futuro no tan lejano.

FUENTE DE LA NOTICIA: www.serpadres.es

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