Cómo afrontar una maratón

Correr una maratón es algo muy especial, sobre todo porque es de los pocos deportes donde los participantes no compiten para ganar, sino por experimentar el placer de enfrentarse a un reto y superarse a sí mismos. Si a ello le añadimos hacerlo por ciudades emblemáticas, la experiencia del maratoniano se convierte en inigualable.

En España, maratones como la de Valencia, Sevilla o San Sebastián son carreras “ideales” para nuestro bautizo maratoniano. Si queremos coronarnos en esta distancia y combinar deporte, turismo y cultura, están los denominados “Majors”, como son Nueva York, Chicago, Boston, Tokio, Berlín o Londres, dónde la experiencia de correr una maratón es llevada a su máxima expresión.

Pero no todo será camino de rosas, habrá momentos de gran sufrimiento durante el recorrido, por lo que es importante anticiparse y tener estrategias para afrontarlos. Para ello, debes conocer y recordar estas 4 fases mentales por las que pasarás durante el recorrido y entrenarlas para superarlas sin dificultad. Hacerlo no te garantizará el éxito, pero sí aumentará la probabilidad de que llegues a M.E.T.A :

MOTIVACIÓN

Esta primera fase comienza unos minutos u horas antes de salir y se extiende hasta aproximadamente el kilómetro 12 de la carrera. Se caracteriza por un estado de euforia, donde el corredor está enérgico, nervioso y contagiado por el ambiente. Esto es muy positivo, pero un exceso de pasión puede hacer que pierdas concentración, aceleres tu ritmo y te agotes antes de tiempo. Sal tranquilo, no hables demasiado con los demás corredores y trata de centrarte lo antes posible en la carrera. Establece tus propios tiempos de paso y comprométete con ellos ( “Empezaré con un ritmo suave, y aceleraré un poco en el kilómetro 5”).

ESTABILIDAD

Alrededor del kilómetro 12 y hasta el 22, es cuando el corredor empieza a disfrutar la carrera y concentrarse en su reto. Aunque pueden surgir dudas, por lo general te sorprenderá lo bien que se siente, ya que la adrenalina te dará un extra de energía. Pero cuidado, no debes malgastarlo. Sigue tu ritmo y no te dejes llevar por las sensaciones o porque otros te adelanten. Ayúdate también de un lenguaje motivador y positivo para evitar dudas y ganar más confianza.

TAMBALEO

Del kilómetro 22 al 32 es cuando empieza realmente el maratón. En esta fase se agudizan los pensamientos negativos, que además suelen venir acompañados de algunos dolores físicos que comienzan a aparecer. Las dudas tratan de adueñarse del corredor y pensar que queda casi la mitad del recorrido se hace muy cuesta arriba. Correr empieza a perder sentido, por ello, es muy importante que recuerdes cuál es tu motivo. Además, no podemos pensar en dos cosas al mismo tiempo, sustituye ese “no voy a poder” por un lenguaje de éxito que te anime llegar al final “¡Vamos! Para triunfar hay que sufrir! Es mi reto ¡allá voy!”

AGOTAMIENTO

Nos aproximamos al temido “muro” que suele aparecer alrededor del kilómetro 32 donde sufrirás un intenso cansancio que se extiende hasta el final. Aquí sentirás que tus piernas son de plomo y te dolerán hasta los dientes. La desesperación por acabar te invade y por más positivo que intentas ser nada funciona. Pero en el fondo sabes que no puedes abandonar ahora. Pide a quienes vengan a verte que se sitúen en los últimos kilómetros de la carrera, te ayudará a sacar un extra de energía. Focaliza tu atención en algún estímulo neutro para evitar que tu cerebro se centre en la sensaciones del cuerpo. Mira las caras del público que te anima, conecta con una mirada. Ahora sólo importa seguir adelante, céntrate en el impulso de tus brazos que te ayudan a avanzar y en que una pierna pase a la otra, ¡vamos, sigue adelante!…Cuando menos lo esperes, te invadirá una energía extra y una sensación sobrehumana que te llevará a traspasar la META.

FUENTE DE LA NOTICIA: http://www.marca.com/promo/native/2016/12/01/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *