Cómo activar el sistema inmunitario psicológico para resistir mejor la crisis del coronavirus

Igual que el cuerpo cuenta con herramientas para combatir virus y bacterias y salvaguardar la salud física, la mente dispone de sus propios mecanismos que la mantienen en equilibrio. Su herramienta es el sistema inmunitario psicológico. “Por una parte nos ayuda a enfocar nuestros objetivos en la vida en todo momento y, por otra, a protegernos frente a situaciones conflictivas. Ayuda a gestionar mejor el miedo, la ansiedad y el estrés”, comparte el psicólogo sanitario José Elías.

Mantener en forma nuestras defensas mentales es fundamental para sobrellevar situaciones adversas como la crisis epidemiológica a la que se enfrenta la sociedad en estos momentos. Un buen escudo psicológico nos aleja de la negatividad y es fundamental para adaptarse, con optimismo, a las circunstancias. ¿Quieres saber cómo fortalecerlo?

¿Cómo funciona?

Un mecanismo automático que tenemos todos los humanos.

Cuando nos anticipamos a una situación desagradable, el córtex prefrontal simula una “realidad” basada en el potencial sufrimiento. Sin embargo, cuando el escenario sucede, la respuesta suele ser mejor de lo que esperábamos. Lo que explica esa positividad inesperada es el poder del sistema inmunológico psicológico. Las situaciones desafortunadas tienen un golpe más débil de lo que parecían.

“Este sistema nos permite sobrellevar no solo los pequeños problemas cotidianos, sino también situaciones muy complicadas. Es cierto que ante hechos traumáticos tenemos que sucumbir en la tristeza, pero la calidad de nuestro sistema inmune facilitará la recuperación”, comparte Elías.

Se trata de un mecanismo automático que todos los humanos tenemos. Lo desarrollado que esté dependerá de la calidad de los pensamientos y sentimientos. “Para activarlo, reforzarlo y mantenerlo en estado óptimo es necesario aprender a percibir la realidad cotidiana desde ópticas más alegres y felices. Ante la mayoría de acontecimientos de la vida podemos pensar positiva o negativamente, y eso afianzará o debitará nuestro sistema inmune mental”.

Resiliencia y autoestima.

Los recuerdos influyen.

Según J. Westermann de la Universidad de Luebeck y su equipo, se puede establecer un paralelismo en la consolidación de la memoria psicológica e inmunológica. El sistema inmune recuerda los contactos con antígenos creando células T de memoria, que duran meses o años, y ayudan al cuerpo a reconocer una infección previa, respondiendo rápidamente en caso de nuevo contacto. “Lo mismo pasa con el sistema inmune mental, los recuerdos influyen en su activación y reforzamiento o debilitamiento dependiendo de su signo e intensidad. Si son positivos generamos un estado emocional que nos permite actuar mayor eficacia y seguridad en el futuro”, explica Elías.

Tener la capacidad de adaptarse a situaciones adversas es esencial para mantener un sistema inmunológico psicológico saludable. “El sistema inmune psicológico está relacionado directamente con la resiliencia, ya que las personas resilientes tienen pensamientos positivos frente a los hechos traumáticos que les suceden, por lo que están reforzándolo constantemente”, indica el psicólogo.

En ello coincide psicólogo clínico y profesor de la Universidad Complutense José Antonio Portellano, que indica cómo el sistema inmune psicológico se ve favorecido por la resiliencia, pero también por una buena autoestima y la práctica de la psicología positiva. “Autoestima no es sinónimo de narcisismo, sino sentimiento de apego y bienestar con nosotros mismos. Cultivarla consiste en focalizar sobre los aspectos positivos de nuestra personalidad, tratando de ponerlos en valor para contribuir a mejorar nuestro sentimiento de bienestar”, continúa.

Se puede mejorar.

También ayuda a la salud general.

Desde hace mucho tiempo se tiene constancia de que el optimismo, la esperanza y la resiliencia favorecen la salud física, tal y como puso de relieve Gregorio Marañón. “El sistema inmune psicológico es el componente cognitivo y emocional que facilita la protección del sistema inmunitario, interactuando con los componentes biológicos del mismo. Los estados mentales positivos favorecen la inmunoactivación, mientras que los de signo opuesto contribuyen a la inmunosupresión”, comparte Portellano.

“Aunque realmente no existen células inmunitarias psicológicas, los estados mentales pueden activar o deprimir la respuesta del sistema inmunitario, favoreciendo o perjudicando la salud de la persona”, matiza el psicólogo.

Aunque el sistema inmunitario psicológico surge de forma innata, ciertos hechos traumáticos en la infancia o ambientes hostiles pueden mermarlo. “Afortunadamente, como toda capacidad o habilidad mental, podemos desarrollarlo si realizamos determinados ejercicios”, comparte Elías, que recomienda cuatro pautas para fortalecerlo.

Potenciar nuestra autoestima, es una de ellas. También tener control sobre nuestros pensamientos, dirigiéndolos hacia las situaciones racionales y positivas. “Tenemos que darnos cuenta que no es importante lo que sucede sino lo que pensamos de lo que sucede. No podemos cambiar los hechos traumáticos, pero si la forma en que nos afectan; si cambiamos la forma de pensar (siendo coherentes), tendremos pensamientos más racionales”, indica Elías.

El especialista también recomienda desarrollar la creatividad, esencial para percibir nuevas oportunidades en situaciones conflictivas, facilitando el desarrollo personal. Asimismo, tener un objetivo vital contribuye a mantenernos fuertes en los momentos adversos. “También encauzará nuestras energías hacia ese objetivo personal”, comenta.

Asimismo, Portellano insiste en cómo técnicas de relajación, mindfulness y meditación son beneficiosas para desarrollar este sistema. “Los seres humanos disponemos de cualidades y defectos. Cuando focalizamos sobre nuestras negatividades estamos favoreciendo cambios neuroquímicos negativos que debilitan la respuesta inmunitaria e incrementan un estado de salud mental negativo. De modo contrario, cultivar la esperanza, la alegría y la visión positiva de la vida producen una modificación en el sistema neuroendocrino, activando el incremento de endorfinas así como de determinados neurotransmisores como la dopamina”, concluye.

FUENTE DE LA NOTICIA: https://www.lavanguardia.com/vivo/psicologia/20200415/4849217443/sistema-inmunitario-psicologico-crisis-coronavirus.html

 

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