Carnes ecológicas: ¿son más sostenibles y mejores para nuestra salud?

Cada vez compramos más carne de vaca alimentada con pastos orgánicos, pollos criados en libertad y cerdos sin antibióticos…

¿Pero realmente son más sostenibles y mejores para nuestra salud?

Cuando vas a un supermercado bien surtido ves infinidad de opciones de carne que supuestamente son mejores para nuestra salud y la del planeta. Desde la alimentada exclusivamente con pastos orgánicos a la criada en libertad, pasando por otras muchas variedades intermedias. Es indudable que la carne ecológica está atravesando un buen momento, y si tenemos en cuenta que las dietas bajas en carbohidratos (como la keto) están resurgiendo, eso significa que el consumo de carne de vacuno, buey, pollo y cerdo irá en alza. Y la procedente de animales cuidados de forma sostenible, aunque sea más cara, cada vez tiene más adeptos.

¿Cuál es la razón de que esta tendencia de la carne ecológica esté subiendo como la espuma? «La gente está más concienciada con el impacto medioambiental debido a la crisis del cambio climático”, afirma el doctor Walter Willet, profesor de Epidemiología y Nutrición de laUniversidad de Harvard. En 2017 las ventas de carne y pollo orgánicos aumentaron un 17% a nivel global, y desde entonces no han hecho más que subir a buen ritmo.

Aunque esta preocupación colectiva por la producción sostenible es positiva, lo cierto es que, desde el punto de vista medioambiental o el de la salud, «podría ser que no hubiera una gran diferencia entre la carne convencional y la proveniente de animales alimentados con pasto o criados en libertad”, sostiene Willet.

En primer lugar, tal y como explica el experto, en lo referente al impacto medioambiental, la cantidad de gases de efecto invernadero producidos por el ganado alimentado con pastos es bastante similar a la generada por el ganado estabulado.

El factor salud

De hecho, el engorde de los animales criados por medios convencionales se hace a base de piensos hipercalóricos que se les suministran en el ciclo final de sus vidas, con el objetivo de que obtengan su peso ideal antes de lo que lo puedan hacer los ganados que pacen en praderas. Esto significa que, técnicamente, el ganado estabulado tiene un impacto medioambiental algo menor, porque vive menos tiempo.

En opinión de muchos expertos en temas de nutrición, el espíritu ecológico que guía a algunas empresas (no todas, ojo) no es del todo sincero, ya que solo buscan aprovecharse del apoyo general que suscita el consumo sostenible. Y, además, hay un abuso de las etiquetas que nos hacen pensar que estamos siendo responsables con el medio ambiente, pero que tan solo nos proporcionan una falsa ilusión.

Orgánico no siempre es sinónimo de más saludable

Se supone que la carne orgánica de ganado alimentado con pastos tiene que ser mejor para nuestra salud, ¿verdad? Pues no forzosamente, según la experta en nutrición Alice H. Lichtenstein. No hay datos sólidos que indiquen que posea más vitaminas o antioxidantes que la carne tradicional. Y a pesar de que la carne de vacuno alimentado con pastos presenta mayor cantidad de ácidos grasos omega-3, «sigue siendo en un porcentaje pequeño», sostiene Lichtenstein.

«Y la situación no cambiaría demasiado aunque doblaras la ración”, añade. Además, la profesora destaca que tampoco hay evidencias científicas sólidas de que el pollo criado en libertad, u otras carnes “sostenibles”, sean mejores desde un punto de vista nutricional.

El sabor de la granja

En cambio, si para ti lo más importante es el sabor, debes saber que en este punto la crianza ecológica sí que supone una diferencia importante. Las investigaciones demuestran que los animales más felices y menos estresados dan una carne más tierna y sabrosa. Esto se debe, básicamente, a que cuanto más sano y bien descansado está un animal, mayores son sus valores de glucógeno. Y después de que el animal sea sacrificado, esas sustancias mantienen la carne en su textura óptima y con todo el sabor.

El poder del pasto

¿Por qué todo el mundo está obsesionado con que las vacas pasten en prados, con independencia de la influencia que esto pueda tener en el sabor de su carne? Según JeffMoyer, CEO del Rodale Institute, un centro pionero dedicado a estudiar la agricultura orgánica, cuando los animales pacen de forma natural, esto estimula a las plantas, que a su vez echan raíces más largas, lo que aumenta la fertilidad del suelo. Y un suelo más fértil contribuye a disminuir el exceso de carbono de la atmósfera, al hacer que la tierra lo absorba en mayor cantidad (un proceso conocido como ‘secuestro de carbono’).

Esto ayuda a reducir las emisiones actuales, al tiempo que aumenta la capacidad de la tierra de retener agua, lo que además previene la erosión. De hecho, los investigadores trabajan con la hipótesis de que el pastoreo estratégico (junto con otras técnicas como la regeneración de cosechas) podría tener un impacto en las emisiones aún mayor que la propia reducción de las cabañas de ganado.

El abuso de medicamentos

Recurrir a antibióticos, salvo que sean realmente necesarios, no es precisamente una buena idea. Por eso, cuando vemos la etiqueta ‘sin antibióticos’ en un paquete de carne nos parece algo fantástico. Mientras en otros países el uso de antibióticos en animales para consumo humano ha decrecido deforma notable, en España no ocurre lo mismo. Según datos de la Agencia Europea del Medicamento, el nuestro es el país de la UE en el que se utilizan más medicamentos en la cría de animales. De hecho, se estima que más del 90% de los medicamentos vendidos en España se destinan al consumo del ganado y animales de granja.

Sé precavida

Al ir a comprar te encontrarás con un montón de etiquetas en el empaquetado, pero lo cierto es que no todas son de fiar. Estos son tres ejemplos que te deberían hacer desconfiar.

  • «Totalmente natural»: se trata de una frase bastante ambigua. Hay que indagar más en sus componentes o buscar otros etiquetados que concreten más.
  • «De campo»: este término podría significar simplemente que el animal pasó cinco horas diarias en espacios exteriores.
  • «De granja»: no significa nada. Toda la carne que consumimos proviene de una granja. Lo importante son las técnicas que se usan para la cría y comercialización delos animales.

Alternativas de futuro

El gran problema de la ganadería es la cantidad de gases de efecto invernadero que produce (casi la misma que la industria del transporte). Por eso, los expertos investigan cómo producir carne de vaca al tiempo que reducen la huella de carbono.

Algas marinas

Suministrar a las vacas una dieta diaria que incluyera un 1% de algas marinas podría reducir su emisión de metano hasta un 60%, según un estudio de la Universidad de California.

Microbios intestinales

Científicos daneses y estadounidenses están investigando introducirlos en la dieta de las vacas para reducir sus ventosidades. Esto podría disminuir sus emisiones hasta un 16%.

Células animales

Hay empresas que están investigando la producción en masa de carne artificial. El tejido muscular se cultiva en un laboratorio a partir de células extraídas de animales vivos.

 

Fuente de la noticia ;

https://www.womenshealthmag.com/es/nutricion-dietetica/a34121187/carne-ecologica-saludable/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *