Beneficios de la natación en los niños

De sobra es sabido que la natación es uno de los ejercicios más completos que existen, pues se trabajan todos los músculos sin excepción, ya que la actividad en sí requiere de la implicación de todos los grupos musculares para que el movimiento se produzca, además de que también se ejercitan la coordinación la motora y los sistemas circulatorios y respiratorios.

La natación es un deporte que se puede practicar a todas las edades, siendo recomendado para aquellas personas que tienen problemas de espalda o de piernas y que no pueden realizar otro tipo de ejercicios que son más invasivos y dañinos. En el caso de los niños, son los padres los que tienen que introducir a los hijos en la realización regular de una actividad física, y sin duda la natación es ideal, pues mejora y desarrolla muchas de sus capacidades: desde físicas hasta psicológicas y sin olvidar el impulso social que implica la práctica de un deporte con otros congéneres. Y si esos comienzos los convierte en un hábito de por vida, aunque sea individualmente, se asegurará una práctica deportiva sana.

Para comenzar a practicar este deporte es imprescindible contar con un entrenador personal que le enseñe a nadar correctamente, para evitar así malas posturas que conlleven daños o lesiones futuras. Pero ¿cuáles son los beneficios concretos de la natación para los más pequeños? Veamos los distintos beneficios de la natación en los niños a nivel físico, psicológico y social.

BENEFICIOS FÍSICOS

– Mejora el equilibrio, la coordinación, la velocidad y el conocimiento del espacio.
– Al tratarse de un deporte cardiovascular, mejora la resistencia.
– Controla el peso corporal, evitando el sobrepeso.
– Baja la concentración de colesterol en sangre.
– Aumenta la capacidad del sistema respiratorio y regula la circulación sanguínea.
– Desarrollo temprano de las habilidades psicomotrices e incremento de la fuerza gracias a la realización de ejercicios musculares.
– La práctica de un deporte que implica estar en el agua relaja al niño, estimulando su apetito y ayudándolo a dormir mejor, lo que además mejora su comportamiento (y si no, acuérdate de lo tranquilitos que se quedan tras una jornada de playa o piscina en verano).

BENEFICIOS PSICOLÓGICOS

– Mientras disfruta de aprender a nadar de una manera divertida y saludable, aumenta la seguridad en sí mismo, pues se ve capaz de mejorar y conseguir retos.
– Aumenta el sentimiento de independencia y autoconfianza.
– Esa confianza que adquiere en sí mismo permite una mejor comunicación con los demás, lo que favorece a su vez las relaciones interpersonales y le ayuda a superar sus miedos.
– El uso del bañador le permite conocer su cuerpo y respetarlo ante sí mismo y ante los demás, pues se muestra una imagen real del cuerpo de cada uno.
– No hay que olvidar que saber nadar es una medida de seguridad, pues son muchos los accidentes que se producen en piscinas.

DESARROLLO SOCIAL

– Ayuda a que el niño inicie la socialización sin ningún trauma.
– Activa la diversión y el espíritu de equipo/competencia.
– Los juegos compartidos ayudarán a que se relacione mejor con los otros niños.
– Se desarrollan conductas de autocuidado, así como hábitos que le ayudarán a aprender a tomar conciencia de su propio baño y a vestirse y prepararse.

FUENTE DE LA NOTICIA: http://www.mamapsicologainfantil.com/

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