5 formas diferentes de disfrutar de la sandía

La gran sandía está llena de sorpresas. Te puede librar del agobio del calor y su sabor es el de la felicidad. Puedes cortarla y comerla tal cual, o puedes hacer algunas preparaciones sencillas que te maravillarán.
Grande, pequeña, con rayas, lisa, con semillas o sin semillas. Sea como sea, la sandía es una de las reinas del verano, una especie de pelota, de balón comestible de la naturaleza. Aunque las más conocidas son las de pulpa de color rojo o rosado, existen también sandías de color amarillo. Por otro lado, por propia experiencia, debo decir que las que poseen semillas están más ricas.
Su sugerente y atractiva pulpa nos invita a llevárnosla a la boca como si de un primer beso se tratara. Un beso lleno de salud porque está repleta de sustancias beneficiosas.

La sandía te rehidrata

La sandía es prima del melón y comparte muchas propiedades con él. Una de sus características es que es agua en un 95%, agua orgánica, capaz de saciar la sed al tiempo que mineraliza y refresca.
Es un regalo para los riñones y las vías urinarias. Ideal para curas depurativas y para eliminar toxinas de la sangre. Además contiene pequeñas cantidades de vitaminas A, C, folato, B1, B2 y B6, junto con hierro, potasio, magnesio y fósforo.
Sin duda es más saludable y nutritiva que cualquier bebida efervescente embotellada del mercado.

Rica en licopeno

El licopeno es un carotenoide con propiedades anticancerígenas que se asocia al tomate. Sin embargo, la sandía lo posee en mayor concentración: hasta 5 mg por cada 100 gramos. Esta sustancia reduce el riesgo de sufrir varios tipos de cáncer.

Redescubre la sandía con estas 5 recetas

Estamos acostumbrados a disfrutarla recién cortada, pero la sandía se presta a preparaciones deliciosas. Estas son mis preferidas:

  1. En batido con especias: la sandía recién cortada es inmejorable e incomparable, pero si quieres disfrutar de nuevos sabores, pruébala triturada en batido con un poco de cardamomo molido, canela u hojas de menta.
  2. Sopa fría: prepara un gazpacho sustituyendo el tomate por sandía en la receta tradicional. Por otro lado, para que lo tengas en cuenta, combina muy bien con pepino y lima.
  3. Sorbete: corta la pulpa de la sandía sin semillas y congela los trozos. Después los trituras o los pasas por una extractora de zumo con la opción sin filtro y tendrás una consistencia ideal estilo sorbete. También puedes utilizar los cubos de hielo para enfriar bebidas.
  4. Deshidratada: la cortas en finas o gruesas láminas, las maceras con tamari y las llevas a secar en el deshidratador o el horno a la temperatura más baja posible. Obtendrás una deliciosa golosina natural.
  5. Aprovecha la cáscara: puedes vaciar la sandía y utilizarla como un bol para servir dentro zumo, batido o sorbete de sandía. O incluso puede ser el original recipiente de una buena ensalada de frutas.

FUENTE DE LA NOTICIA: www.cuerpomente.com

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